
EL CUERPO ES TEMPLO DE DIOS
1. ¿Cómo considera Dios el cuerno humano? 1 Corintio. 6: 19,20
________________________________________________________
2. ¿En qué dos aspectos de la salud se interesa Dios? 3 S.
Juan 2
________________________________________________________
PRINCIPIOS DE SALUD
3. ¿Cuál es el principio básico en la alimentación?
1 Corintios 10: 31
________________________________________________________
4. ¿Qué carnes son inconvenientes? Levítico 11: 3-20
________________________________________________________
5. ¿Por qué prescindimos de las bebidas alcohólicas?
Proverbios 20: 1
________________________________________________________
6. ¿Por qué no conviene usar tabaco, café y bebidas estimulantes? 1 Corintios 3:16, 1?
NORMAS DE VIDA
7. ¿Cómo debe ser el arreglo personal? 1 Timoteo 2: 9, 10
________________________________________________________
8. ¿Por qué no asistimos a espectáculos inconvenientes?
1 S. Pedro 2: 21
________________________________________________________
¿QUÉ DEBO HACER?
1. Procurar vivir una vida cristiana perfecta. S. Mateo 5:48
2. Seguir en todo el ejemplo de Jesús. 1 S. Juan 2:6
Creo que mi cuerpo es templo del Espíritu Santo. Por lo tanto,
me abstendré de todo alimento y de toda bebida perjudicial.
Iglesia pura y sin mancha.
Somos linaje escogido (1 S. Pedro 2: 9).
El cristiano está en el mundo pero no es del mundo (1 5. Juan 2:15-17;
Santiago 4: 4).
La iglesia debe ser santa y sin mancha (Efesios 5: 25-27).
Debe ser un ejemplo para el mundo (5. Mateo 5:16).
Hay que abstenerse de lo malo (1 Corintios 9:25-27).
Cristianismo dinámico.
El cristiano es íntegro (Salmos 15: 1-5).
Es honrado en sus transacciones comerciales (Proverbios 20: lO).
Sus pensamientos son elevados (Filipenses 4: 8).
Tiene cuidado con las palabras (Efesios 4: 25-29).
Evita los frutos de la carne y practica los del Espíritu (Gálatas
5: 19-26).
Modestia cristiana.
Se recomienda la modestia cristiana (1 Timoteo 2: 9, 10).
Prescindir de adornos exteriores superfluos (Isaías 3: 18-23; Génesis
35: 1-4; Jeremías 4:30).
La verdadera hermosura emana de una vida consagrada a Dios (Proverbios 31:
30).